jueves, mayo 30

«Esto le puede pasar a cualquiera»

«¿Qué pasa aquí?», preguntaba a través de la ventanilla del coche un crurioso que pasaba este domingo por la madrileña plaza del Marqués de Salamanca. «Estamos pidiendo la liberación de Santiago, nuestro amigo, que lleva un año en una cárcel en Irán«, le respondió uno de los allegados del aventurero español, que lleva más de 365 días, con sus 365 noches, preso en Evin (Teherán), antes de que el vehículo se perdiese por Príncipe de Vergara. No quieren que nadie olvide el calvario de Santiago Sánchez -un aventurero que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado, cerca de la tumba de Mahsa Amini, icono de las revueltas que sacudieron Irán en octubre de 2022- y exigen su inmediata liberación. Por eso, cerca de cuarenta familiares y amigos se unieron en una concentración silenciosa frente al Ministerio de Asuntos Exteriores.

Entre ellos estaban sus amigos y también sus padres, que llevaban una camiseta en la que se podía leer: ‘Freedom for Santiago’ (Libertad para Santiago), y un llamamiento a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones y José Manuel Albares, ministro de Exteriores en funciones. «Ayer hablamos con él y estaba nervioso por esta manifestación. Me dijo: ‘Id los más posibles, no falléis’, relata Fran, más que un amigo, un hermano, tras una pancarta que reza: ‘Tu familia pide que te liberen pronto’ y ‘Freedom for Santiago’.

Tan importante es este apoyo en la distancia para el aventurero, que iba en un viaje solidario a pie de Madrid a Qatar para llegar al Mundial, que invirtió la única llamada que puede hacer cada día en preguntar a sus amigos cómo marchaba la concentración: «Si alguien está escuchando estas palabras que se imagine que le pude pasar a él, porque yo soy un turista, no soy ni espía ni terrorista. El que quiera ayudarme que se tire a la calle para apoyar a mi familia, a mi madre, a mi hermana, a mi hermano y a mis amigos, porque esto el puede pasar a cualquiera. Quien me conoce lo sabe, poco más tengo que decir. Soy un español que un día decidió perseguir sus sueños, dejarlo todo de lado por ir a apoyar a mi Selección. La ayuda que pido es esa, que se me escuche, que se sepa que estoy en un pozo y que tengo que salir«.

Sus amigos se pasaban el teléfono eufóricos, animándole a aguantar en lo que creen que ya tiene que ser una cuenta atrás para llegar a casa: «Si hace falta voy yo mismo a sacarte«, bromeaba uno de sus colegas. Pero esa ilusión se desvanece al colgar, es duro seguir tu vida cuando un ser querido está preso a 6.000 kilómetros de casa. »Yo cada noche pienso en él«, reconoce Fran.

Huelga aplazada

Desesperado por la incertidumbre de no saber cuándo saldrá de prisión y aquejado de un dolor de muelas insoportable, Santiago Sánchez empezó el pasado domingo una huelga de hambre que, según explica su amigo José Félix, ha aplazado como muestra de buena voluntad después de que el director de la cárcel hablase con él: «Le han dejado salir al dentista y a que lo vea un médico por unos problemas en el estómago. También le han devuelto unos muñecos de madera que le gustaba tallar. Como gesto, y como el embajador habló con él el 20 de septiembre y le dijo que le diera dos meses más, ha decidido volver a comer, aunque había perdido ya cinco kilos en cinco días. Si el 20 de noviembre no ha ocurrido nada continuará con la huelga de hambre«.

Los amigos de Santiago Sánchez piden al Ejecutivo español que pelee aún más la liberación del único español que sigue preso en Irán tras la revueltas que sacudieron el país en 2022, después de la liberación de Ana Baneira en febrero. «Si el tipo es inocente, que lo tengan allí, que a estos ‘seres de luz’ les dé igual…», lamenta José Félix antes de unirse al estruendoso aplauso con el que concluyó la concentración silenciosa. Un reconocimiento mínimo para el que le espera cuando aterrice en Madrid.