domingo, diciembre 10

Los abogados argentinos de Pedro Castillo afirman que que el ex presidente peruano debe ser restituido en su cargo

Desde Buenos Aires, Guido Croxatto y Eugenio Zaffaroni insisten en que su representado no dio un Golpe de Estado el 7 de diciembre.

El 7 de diciembre, el entonces presidente de Perú, Pedro Castillo, intentó evitar su destitución con un golpe de Estado que duró apenas un par de horas. Su anuncio de cerrar el Congreso y gobernar por decreto no llegó a concretarse: el Parlamento sesionó, aprobó sacarlo del poder y enseguida quedó detenido. Sin embargo, desde Buenos Aires, los abogados del ex mandatario insisten en que no hubo tal golpe y que su defendido debe volver al sillón presidencial.

En una nota publicada por el diario El País, de Madrid, Guido Croxatto y Eugenio Zaffaroni, abogados del expresidente de Perú, afirman que «la tentativa de rebelión jamás tuvo efecto».

«Yo creo que el único camino es la restitución de Castillo y un juicio justo. Es el único camino legal», opina Croxatto.

Según la nota de El País, Zaffaroni y Croxatto viajaron en febrero a Perú para ver a Castillo, quien está preso en la cárcel de Barbadillo. Allí, el ex mandatario cumple dos medidas de prisión preventiva, por rebelión y por ser el presunto líder de una organización criminal. Pero las autoridades no les permitieron verlo por tratarse de abogados extranjeros.



Zaffaroni también defendió a Evo Morales. Foto: EFE

Solo Croxatto pudo entrar a su celda después.

Desde la biblioteca de Zaffaroni, en Buenos Aires, ambos abogados conversan con El País.

Croxatto se ocupa de los procedimientos que destituyeron a Castillo y Zaffaroni, ex abogado de Evo Morales y Luiz Lula da Silva, de la dogmática penal. “A nosotros nos han dicho que no somos terruqueables y que cada vez que hablamos rompemos el cerco mediático. Seguiremos visibilizando el caso”, sostienen.

¿Por qué lo de Castillo solo fue una tentativa y no puede decirse con todas sus letras que fue un Golpe de Estado?, preguntó el diario El País.

«Comencemos por una cosa: el caso Castillo no es un caso aislado en América Latina. Se inscribe en lo que se llama lawfare, que es usado por el poder financiero trasnacional en toda nuestra región. Medios de comunicación monopólicos u oligopólicos en combinación con algunos jueces colocados en posiciones claves persiguen, criminalizan y judicializan a los líderes de los movimientos que obstaculizan los intereses de las corporaciones financieras en América», contestó Zaffaroni.

-¿El delito de rebelión solo es válido si se consolida?

-Zaffaroni: Claro, si se consuma. Y si no, puede haber una tentativa, pero la tentativa siempre tiene que ser idónea. No solo es homicidio si mato a alguien, también puede haber tentativa de homicidio. Pero si quiero matar a alguien con un perejil, obviamente que no. Él sabía que no tenía ningún apoyo.

-¿Entonces por qué lo hizo?

– Fue una proclama para decir: yo me voy, pero con esto le digo al pueblo lo que tiene que hacer. Ojo, aunque Castillo hubiese creído que alguien podía levantar un arma, igual la tentativa es inidónea objetivamente. Cuando yo creo y estoy convencido de que por mis rezos o por ponerle alfileres a un muñequito estoy matando a alguien es una tentativa inidónea por más que yo crea que eso es eficaz.

-¿Cuál es el precedente que se deja entonces? Siguiendo su lógica, otros mandatarios podrían intentar dar Golpes de Estado y si estos fracasan ampararse en que no se consumaron. ¿No consideran que eso es gravísimo?

-No, no. Si yo le tiro cinco balazos y no le pego ninguna, obviamente, esa fue una tentativa porque el medio fue idóneo. Ahora, si solo me dedico a rezar y hago una tentativa supersticiosa el medio es inidóneo. Él sabía que nadie iba a responder. Castillo no creo que haya sido tan incauto, yo no pude hablar con él.

El periodista de El País argumenta ante los abogados que «para defenderlo están tomando a Castillo como si fuese un orate que dio un discurso donde daba un Golpe de Estado solo por darlo».

«Estamos hablando de un presidente al que le obstruyeron 70 proyectos y estamos hablando de un Congreso repudiado por el 90% de los peruanos», justifica Croxatto.

Fuente: El País

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