lunes, mayo 20

un grave episodio en Nagorno Karabaj que reescribe los mapas del Cáucaso Sur

La pequeña guerra librada en un puñado de horas por Azerbaiyán en el Caucaso Sur, que se saldó con la toma total del disputado territorio de Nagorno Karabaj, es un episodio enorme en el tablero geopolítico de la región. Ese enclave, llamado históricamente Artsaj por Armenia, ha sido eje de disputas centenarias entre ambos pueblos desde que la dictadura de Josef Stalin, cuando los dos países formaban parte de la Unión Soviética, decidió entregarlo a la nación azerí.

Ahora se consumó aquel mandato pasando por encima de la custodia de ese espacio estratégico que ejercía Moscú.

Después de dos días de ataques, la región capituló aceptando entregar sus armas; convertir a los armenios en una minoría bajo mandato de Baku, la capital azeri y la disolución de las autoridades civiles y militares. El diálogo propuesto, mediado por Moscú, es simplemente para discutir el formato de la capitulación.

Existiría una lista de unos 500 ex funcionarios de esta “república” de Artsaj reconocida por nadie, ni siquiera por Armenia, que serían detenidos para su procesamiento en Azerbaiyán.

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Azerbaiyán lanzó este martes una fuertes ofensiva en Nagorno Karabaj y atacó posiciones militares de Armenia

Murieron más de un centenar de armenios, según fuentes de ese pueblo que discuten la cifra oficial de 35 víctimas fatales bajo la lluvia de misiles y drones que fue el corazón principal de la ofensiva. El ataque se produjo con el trasfondo de un bloqueo de víveres, medicamentos y suministros desde diciembre pasado por lo que los vehículos militares que protegían el lugar no contaban con combustible y en general la población estaba mal nutrida.

El dato más importante de este episodio es que sucede en una área de influencia directa de Rusia, pero imposibilitada de evitar este desenlace pese a las fuerzas de contención que instaló en la región hace tres años, cuando las tropas azeríes tomaron prácticamente la mitad del territorio disputado.

Este fracaso de Rusia es significativo y se vincula con algo que no sabemos sobre el trayecto de la guerra en Ucrania. Armenia, que apadrinaba a la población del enclave –aunque el polémico gobierno de Nikol Pashinián se ha destacado por reducir la importancia de este conflicto–, es un socio clave del pacto de mutua defensa que estructuró Moscú y que Vladimir Putin defendía como una de sus piezas estratégicas mayores. Azerbaiyán, un país turcófono, aliado cerril de Turquía, ignoró a Moscú y reescribió los mapas.

Ankara, que ha jugado de mediador con Rusia en la guerra de Ucrania, amparó inmediatamente la acción del régimen autocrático de Ilham Alliev que ahora ha dicho que el siguiente paso de su país apunta Armenia, país al que considera “parte de su territorio” en la misma clave que Putin planteó con Ucrania al negarle su soberanía. Señales graves de que las frágiles cuerdas que sostenían ese escenario se han soltado.