domingo, abril 14

Elecciones en España: una noche para grabar

Lo esperaba, así lo decían las encuestas, es que el PP será premiado por Gol y Pedro Sánchez recibirá tal castigo que lo retirará de la vida pública. No ha sido así.

Es posible que todos los españoles registren estas elecciones generales del 23 de julio del 23. Incluso una campaña que ha suscitado emoción, teniendo en cuenta que los sentimientos exacerbados no siempre se debilitan. un país políticamente polarizado como lo es ahora España.

Ma las emociones brotan tras una experiencia pandémica muy dura (ustedes saben lo que es) y una guerra que quebrado la recuperacion de una economía que debe estar centrada en la transformación energética propiciada por el cambio climático.

En esas estábamos, con una oposición nada colaborativa que remite al ejecutivo con el singular apelativo de gobierno Frankenstein, a constituirse con la colaboración de Podemos, partido situado a la izquierda del partido socialista, y sumando puntualmente a los partidos nacionalistas o independentistas; Estuvimos allí cuando el presidente convocó las elecciones generales.

En realidad, Pedro Sánchez no tiene otra fórmula en esta legislatura para cumplir las leyes que han definido su mandato que la mano del apoyo de los pequeños partidos que representan a las distintas nacionalidades del Estado.


Un trabajador limpia la calle después de las celebraciones en la sede del Partido Popular Conservador en Madrid, España. foto AP

Han sido cuatro años duros, duros, en los que han recurrido como nunca a la grosería, al bulo, a la media verdad, al insulto, a un nivel que ni siquiera conocemos en el país con tanta vehemencia como el nuestro. Medios afines al partido popular ha alimentado diariamente el odio en Sánchez, definiéndolo como un psicópata, ególatra, individuo sin escrúpulos que vendía la unidad de España por su ambición de permanecer en el poder.

También se han despachado contra la líder de Sumar, formación que ha agrupado a varios partidos de izquierda y que aspira a un nuevo gobierno de coalición con los socialistas. yolanda diaz es una mujer brillante, ministra de Trabajo junto a Sánchez, que ha jugado un papel fundamental para ayudar a los trabajadores durante la pandemia y ha alimentado el artificio de la reforma laboral.

Últimamente ha hecho una crónica de las formas de la vieja escuela de la presencia de las mujeres en la vida pública y ha recibido a varios políticos conservadores que han tenido acceso a la evidencia con comportamientos que se superan.

Esto se esperaba, porque así lo proclamaban las encuestas, es que el Partido Popular de Goleada y Sánchez recibirá un castigo de tal calibre que lo sacará de la vida pública. No ha sido así.

Pero no sucedió de esa manera. Hay una España que temía retroceder en derechos y libertades, hay un país que la defendió y que tenía miedo de que Vox arrastrara al Partido Popular posiciones extremas como no ocurre en ningún otro país europeo.

El líder del Partido Socialista de los Trabajadores y actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al centro, aplaudió durante una reunión del comité ejecutivo en Madrid.  foto AP
El líder del Partido Socialista de los Trabajadores y actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al centro, aplaudió durante una reunión del comité ejecutivo en Madrid. foto AP

Los pactos entre la derecha y su extrema que abandonaron las elecciones municipales y autonómicas se han celebrado un efecto clarificador que ha movilizado a un bloque que se refugia en sus engaños en la abstención o en las filas del Partido Popular.

Está claro que teme el descenso. España defiende celamente sus derechos civiles y has visto como aquí niegan la existencia de la violencia de género o los avances en el bienestar de las personas LGTBI que logran conquistar el gobierno de la nación. También tememos (utilizando la primera persona del plural) a los negacionistas del cambia clima, cuyos efectos en el Mediterráneo ya son atroces, o a los retrocedidos en materia fiscal.

Esos temores son los que han incentivado un voto perdido por perdido en la primera parte de la campaña en un debate en el que Sánchez dejó anotado dialécticamente por Feijóo, el líder conservador, que perdió su careta de moderado para mostrar un rostro no muy conocido fuera de Galicia.

A partir de este momento tan bajo, la vehemencia en la izquierda desperto de su letargo y la campaña terminó en el momento en que casi se convirtió en una ferviente lucha por el voto a los partidos de izquierda.

Muchos hemos apoyado desde nuestras tribunas públicas a esos partidos por miedo al retroceso, a la revolución. Ahora nos encontramos ante la incógnita de si se podrá gobernar o votar en elecciones. A veces Sánchez ha copiado, como otras veces, esa magia ajena con la que cambia el curso de la historia. Lo que está claro es que al menos, a través del vertiginoso escrutinio de los votos, respiramos mucho.

(Discúlpenme por este texto atropellado, algo confuso, pero ustedes me entenderán muy bien si les confieso la dificultad que se vernando que contar como e el propio país).

*Escritora española Su ultima novela es «En la boca del lobo»

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